


Señora, mí Señora,
en mi corazón Regina,
del alma guía y pastora,
aurora en que se estiba,
mi ser en agrias horas,
de impío sino de espinas,
carreteando lágrimas toda hora,
que en la pena se acarician.
I
Señora, mí Señora,
cuenca de mis lamentos,
de este mi ser que te adora,
pendiendo de tu aliento,
en este camino entre sombras,
hacia tú Sagrado pecho,
miradas consoladoras,
abrazos en Sagrado hecho.
II
Señora, mí Señora,
Virgen de los Ojos Grandes,
de Lugo eximia Patrona,
expandiendo suavidades,
en tus manos amadoras,
acoge ruegos flamantes,
abrevados de lisonjas,
baldíos de beldades. .
III
Señora, mí Señora,
Inmaculada María,
protégeme en esa hora,
tornándoseme umbría,
en mi que siempre mora,
tu nombre, Santa Maria.
Ana Arias Saavedra
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