Cuando me siento y tomo un café a tu memoria, desvanezco el humo de un cigarrillo como queriendo que en el desaparezca tu imagen dulce y tierna de mi mente.
Suspiro a lo profundo y lloro por dentro, disimulando con una mueca el saludo a la concurrencia.
Pongo el cigarrillo en cenicero, tomo la guitarra café que compre hace no se cuanto, resbalo los dedos por sus delicadas cueras, acompañadas de ellas relato tu historia.
Tan sencilla como unas letras en un papel, tan compleja como un acertijo chino de alto nivel, entre letra y letra ha resbalado una lágrima como si tú estuvieras de frente en medio del público diciendo pudo ser diferente.
¡Tienes que ser miembro de Centro Histórico de Guatemala para agregar comentarios!
Únete a Centro Histórico de Guatemala